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Cuando el tiempo va pasando, los vacíos se hacen grandes, más aun cuando palabras sin sentido suenan a diario y la imagen es todo lo que importa.
Por esto para todos aquellos que lo escuchamos, lo leímos, lo vimos y para los tanto que no pudieron disfrutar de su mística y de su hipnótica prosa, disfruten………….

Luca preparaba un recital de fin de año en Cemento, que no se llegó a realizar ya que murió el 22 de diciembre. Tampoco llegó a cobrar una importante suma de dinero por derecho de autor. En esta charla, Luca da su personal visión del rock nacional.

– Luca, ¿cómo es la nueva gira que están por hacer con Sumo?

– Parece que vamos a ir a Brasil con Charly García, eso lo leí en Clarín… (risas) Por ahí vamos a ir Córdoba, por ahí Chile. A mí no me importa mucho, yo no soy un tipo que va a la grabadora. Ahora tengo 50 centavos, pero no es por falta de laburo, es por falta de voluntad mía. Yo podría tener 60.000 ahora, pero no cobré lo de SADAIC. Pero hoy voy a cobrar 9.000 australes, entonces soy un hombre feliz.

– ¿Están puliendo los temas para el nuevo LP?

– Si, estamos haciendo eso. Yo no hago nada en este momento, hice unas cosas pero, la verdad, estoy muy perezoso en estos días. Pero no importa, yo, si quiero, en una semana puedo hacer todo. Lo que pasa es que vivo acá, lejos del estudio, y los otros viven a una cuadra. Yo tengo que tomar un subte, después un tren, después caminar. Y ellos tienen que caminar una cuadra, ¿entendés? Aparte, no me importa mucho en este momento. Lo vamos a empezar a grabar en febrero, marzo. Entonces hay tiempo, no hay apuro.

– Ahora que les llegó la fama, ¿qué hacés para que a los Sumo no se les suba el éxito a la cabeza?

– Y, yo les doy el ejemplo. Yo soy un tipo sencillo, vos ves ahora cómo vivo, me gusta vivir así, me gusta tratar bien a la gente. Y no tolero trabajar con gente mala, pesada, o viva. Si hay un plomo que se hace el vivo o que afana, que no trabaja bien y no es respetuoso a la gente, yo lo voy a retar. Eso yo hago, más que nada poner el ejemplo. Yo a veces quedé durmiendo en el piso del micro, volviendo de Viedma, ponele, porque los otros asientos están ocupados. Yo podría hacerme el déspota y echar a uno de los ayudantes de las luces, decir “yo soy el cantante Luca Prodan, salí del asiento que yo lo quiero”. Al final no me importa, porque la pasé mejor en el piso.

– ¿Qué opinás de la historia del rock nacional?

– Cuando yo vine acá, no hablaba castellano… y al principio, la verdad que me parecía ridículo el rock en castellano. Y después, como fui entendiendo castellano… Mirá, la mayoría es copiado de otras cosas y eso a mí no me gusta. Pero… Manal, por ejemplo, a mí me gusta, hacen un blues bastante crudo pero tienen letras bien de Buenos Aíres, es bien de acá. Spinetta me parece rebuscado, todos dicen “las letras matan” pero nadie entiende lo que está diciendo… Y ahora no me gusta, todos esos arreglos con ochenta cambios de acordes, que al final no dicen nada. Por ahí me gusta más su primera época. Me gustó su disco de viejos temas, Kamikaze, había cosas más sencillas. Y de lo de ahora, Soda Stéreo, me parece que ellos la hicieron bien (se ríe)… pero yo ahorro el maquillaje y el peinadito raro y todo eso, eso es rebuscado también. Virus no me gusta para nada, me parecen totalmente fríos. Cualquiera puede comprar un teclado, un secuenciador y una batería electrónica, y puede hacer música. Pero si yo le doy una guitarra criolla a Federico Moura y le digo “pelá algo que me mueva el corazón”, no pasa nada, ¿entendés? Lo mismo puedo decir de Gustavo Cerati o de Miguel Mateos. Ellos quieren ser famosos, tener minas, guita, yo no quiero nada de eso. Yo siempre tuve mujeres, siempre tuve mi guita -de otras maneras-, pero si me das una criolla, yo te pelo algo, ¿entendés? Es la diferencia entre ser un músico que tiene la música en el corazón, como Mercedes Sosa o Atua… ¿cómo se llama? Atahualpa Yupanqui, o ese que es medio grasa, pero también tiene la música en el corazón, Jaime Torres. A mí dame esos tres y no los tres rockeros que yo te conté antes. La música es sentirlo, no “querer ser músico”: serlo.

Esta es una entrevista poco conocida que el líder de Sumo, Luca Prodan, concedió a Néstor Nardella días antes de su muerte, a fines de 1987.

Señor Aguja /twitter: @MoskitoAguja

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