Hoy Luca cumpliría 68 años. Una amiga, un fan y un periodista, lo recuerdan día a día.

Por Cris López.

 

Luca George Prodan llegaba al mundo en Roma, Italia, un 17 de mayo de 1953. A muchos nos cambiaría el nuestro, a partir de 1980. Venía cargando el peso en la espalda del suicidio de su hermana Claudia y su fuerte adicción por la heroína. Lo único que lo unía a nuestro país era Timmy McKern, el compañero argentino que había conocido en el colegio. Luca viajó hacia Argentina en busca de un salvavidas.

Vivió un tiempo tras la sierra, en el paisaje cordobés del Nono, dónde Timmy le presentó a algunos amigos y empezaron a dar los primeros pasos hacia la formación de Sumo. Luego Luca se fue a vivir a Buenos Aires, junto a su manager, Jorge Crespo. Durante los ensayos paseaba y visitaba una galería, donde conoció a Mirta Bogdasarian, que trabajaba en una tienda de tapados. Mientras las señoras se probaban los abrigos, Luca charlaba con Mirta. No tardaron nada en formar una amistad.

-¿Qué diferencias había con el Luca Prodan que se mostraba sobre el escenario, con Luca en la intimidad?

-”Frente a los medios, era un showman o una estrella de rock. En lo personal no, era otra cosa, mucho más tranquilo. Mostraba una imagen mucho más punk, de lo que era realmente. Después era un tano amigable”.

-¿Cómo era tener una amistad con él?

-“Era muy afectivo, muy cariñoso y además, tenía muy buena escucha. Muchas veces pienso, después de tantos años, que he atravesado como todo el mundo quilombos personales o laborales y lamento no poder conversar con él”.

 

 

A mediados de 1987, Rolo Gutierrez uno de los más grandes fanáticos de Sumo, había leído una entrevista dónde Luca pedía ayuda indirectamente. Rolo no era su amigo, por eso se le ocurrió regalarle remeras en cada show. Les recortaba la parte de la marca, les cocía una sábana generalmente del lado del pecho y con un fibrón negro les escribía alguna frase de un tema de Sumo. La primera que le había tirado fue en un recital en Cemento, así comenzó ese ritual, donde le tiró más de 20 remeras.

Una noche durante un recital, Luca dijo: “Me gustaría saber quien me regala estas remeras”, para cuando terminó el show, Rolo le confesó que era él y Luca le respondió: “Sabía que ibas a ser vos, porque todos me sacan y vos me das”.

Según recuerda Rolo, ningún show de Sumo fue igual a otro: “Él reflejaba todo, hablaba en el escenario de que las verduras cada vez estaban más caras, como un vecino más. Los shows de Sumo eran una especie de explosión energética nuclear, nunca volví a experimentar esa sensación”.

 

 

Ese mismo año el periodista mendocino, Néstor Nardella, estaba trabajando para “El Reporter del Sol”, una radio para jóvenes, donde pasaban música nacional e internacional. El productor de espectáculos, Daniel Grinbank, le había dado a Néstor el teléfono de Jorge Crespo, el manager de Sumo. Así fue como en julio, coordinó una entrevista con Luca, en su casa de San Telmo, en la calle Alsina 451.

La entrevista salió a la perfección. Luca le hablaba como si lo conociera de toda la vida, incluso le había grabado algunos separadores para su programa. Después de la entrevista, le preguntó a Néstor si alguna vez había visto a Sumo en vivo, Luca le dijo que ese viernes iban a tocar en Cemento. “Bueno, me alegro, pero no tengo un peso para ir”, le dijo Néstor, a lo que Luca respondió: “No, yo te invito, te voy hacer entrar”.

Nardella con sólo 18 años, esa noche, como le había dicho el músico, fue hasta la puerta de Cemento a esperar que lo hiciera entrar. Luca llegó en la parte de adelante de un taxi. Bajó y la gente abrió el paso para hacerle lugar. A Nestor ni lo vio. Fue ese momento en que el periodista pensó: “Bueno, terminado mi sueño de ver a Sumo”. Se quedó unos minutos por las dudas, hasta que las puertas se abrieron y Luca gritó:

-“Ehh mendocino, mendocino”

-“¡Acá, acá Luca!”, dijo Néstor.

-“Mendocinoo, por favor abran paso a mi amigo que va a ver a Sumo por primera vez”.

Luca con un seguridad al lado, hizo que la gente abriera paso para que dejaran entrar a Néstor a escuchar la prueba de sonido de Sumo.

 

 

Menos de ocho años estuvo Luca Prodan en Argentina, pero fueron los necesarios para dejarnos ciegamente marcados. Lo que nos dejó no sólo lo viven Mirta, Rolo y Néstor, sino que lo ve cada uno que aún hoy, siente lo que era la esencia arrolladora de Luca, que sin intentarlo, nos cambió el mundo a muchos.

 

Cris López /twitter: @ccris_lopez /instagram: @crisrlopez_

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