Las Bodas Químicas lanzaron su nuevo álbum “Ley de Gravedad”.

Por Señor Rojo.

 

Las Bodas Químicas reafirman y se expanden. El ahora cuarteto -conformado por José Lavallén,Nicolás Daniluk,Andrés Tersoni y Roco Collado– acaba de lanzar “Ley de Gravedad”, su tercer disco de estudio, un trabajo en el que vuelven a dar muestra de todo su poderío rockero y al mismo tiempo revelan nuevos matices sin relegar identidad. “Son 10 canciones de rebeldía,amor, miedo y otras pasiones”, define Lavallén,el guitarrista/vocalista ,”y de Redencion…” completa Daniluk,baterista del grupo. Al igual que en su antecesor, “Juguete de Troya”, la banda trabajó con Alejandro Vázquez en la producción artística. Además cuenta con invitados de lujo como Richard Coleman y Sergio Dawi.

El sonido de “Ley de Gravedad” es visceral y trabajado a la misma vez, una urgencia cuidada que muestra la evolución del grupo y captura un clima de época vertiginoso, donde todo puede ser cuestionado. Así, en “Plan Maestro”, canción apertura del álbum, la banda se abre paso sin preámbulos, como si estuviera arriba del escenario. “En el mundo puede haber muchos mundos más”, es lo primero que canta Lavallén. “Urge”, segundo track, mantiene el mismo espíritu salvaje. Haciendo honor a su nombre, es un tema veloz, corto y directo, la banda de sonido perfecta para este tiempo de caos, crisis y transición.

La canción que le da nombre al disco es uno de los puntos más destacados y pone de plano la faceta expansiva del nuevo trabajo. Una canción de aires rioplatenses propulsada por la fuerza eléctrica y cierto toque épico. “Tenemos tantas cosas que aprender / tantas como el tiempo mande / y el tiempo es aire”, entona Lavallén en el clímax de la canción, directamente desde las nubes, dando paso a un final con un solo de saxo a cargo de Sergio Dawi. En ese mismo ímpetu por las nuevas texturas, “Gracias” pone algo de glamour a través de los arreglos vocales, casi como un coqueteo con David Bowie.

Las pasiones son las grandes protagonistas en las letras de “Ley de Gravedad”. Del brillo emocional de “Gracias” se pasa a la oscuridad de “La flor del rencor”, un compendio de miserias humanas. “Ojalá”, en cambio, es una canción ansiosa y saltarina, con pinceladas bailables, demostrando nuevamente que su esquema puede entregar una gran cantidad de texturas. En este sentido, “Erase” es otro de los puntos destacados, una balada en el que desarrollan un novedoso costado etéreo que hace honor al título del disco.

La última parte del álbum abre con “Inocente”, una canción agitada que busca la luz y abre las puertas a “Revel”, uno de los momentos más altos del álbum, una power balad pasional con Richard Coleman como invitado especial en voz y guitarra. El cierre está a cargo de “El efecto”, un tema que muestra a Las Bodas Químicas en su salsa: intenso y arrollador.

 

 

Señor Rojo /twitter: @moskitorojo

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